Durante una semana, registra cada dos horas la intensidad percibida en distintos puntos, anotando molestias y encantos. Superpón tus recorridos diarios y verás coincidencias reveladoras: esa esquina silenciosa recibe claridad amable a media mañana, perfecta para llamadas; la mesa cercana a la ventana brilla demasiado para tareas detalladas.
Con cartón, tijeras y cinta, construye un modelo rápido de la habitación. Abre huecos donde hay ventanas y prueba con una linterna a distintas alturas simulando el sol. Descubrirás cómo pequeñas profundidades, aleros o muebles altos moldean la luz, ayudándote a decidir sin arrepentimientos posteriores ni gastos innecesarios.