Comienza descargando un archivo climático confiable en formato EPW, que describe temperatura, nubosidad y luminancia horaria. Con ese pulso atmosférico, herramientas basadas en Radiance estiman niveles de iluminancia interior, revelando cuándo, dónde y cuánto entra. Este puente entre cielo y plano permite decidir orientaciones, voladizos, alturas de antepecho y profundidad de espacios con previsión, evitando sorpresas costosas durante la obra o tras mudarte.
La autonomía de luz diurna (DA) aproxima cuántas horas se supera un umbral, mientras sDA resume superficies bien iluminadas durante buena parte del año. UDI indica rangos útiles, evitando tanto penumbra como excesos. En viviendas, combinarlas ayuda a equilibrar lectura, cocina y descanso. Añade ASE o análisis de deslumbramiento para anticipar alta exposición solar y redacta estrategias de control que acompañen el confort sin perder vistas.
Solemos sobrevalorar el sol invernal y subestimar veranos intensos. Otro sesgo es modelar equinoccios y olvidar mañanas nubosas que definen usos reales. También se ignoran cortinas, árboles o barandales que alteran resultados. Peor aún, se agrandan ventanas pensando solo en vistas, sin evaluar reflejos en pantallas, cargas internas o privacidad. Con simulación climática, cada intuición se contrasta, ajusta y convierte en elección consciente y defendible ante el cliente.